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¿Cómo fomentar la convivencia saludable?

La problemática que aparece en la adolescencia no tienen un origen específico en la condición de estar en la edad de la adolescencia, por ello, su satisfacción, autoestima, autoconcepto, grado de estrés, ansiedad, estado depresivo, soledad, empatía , reputación social entre los compañeros, su rendimiento académico, la relación con los profesores, actitud hacia la escuela, así como el clima en el aula, el clima familiar, la calidad de la comunicación con los padres y los estilos educativos de los progenitores, todo ello depende de los diversos factores en los que se mueve el adolescente y que tienen una gran influencia en su vida, en su entrono social, en la familia y en la escuela.

 

La escuela es una parte integral del desarrollo de nuestros hijos, pero la educación es responsabilidad de los padres y del entorno en el que viven. Los aprendizajes vienen de la casa, de nuestras relaciones con el entorno familiar. A pesar de que vivimos en una sociedad que nos lleva mucho tiempo por los trabajos de los progenitores, no hay que olvidar que los hijos demandan atención y dedicación. Hay que tener presente que la misión más importante de los padres es educar por el bien y el futuro de los hijos.

 

A veces se observan en los niños comportamientos inadecuados que no agradan a los padres, ya sean gritos, simulando estar enfermos, lloran, hacen trastadas, rompen cosas, etc. Ellos actúa de esa manera con la intención de que los padres le dediquen tiempo, del cual no disponen por exceso de trabajo. Los padres para compensar el tiempo que no les apetece o no pueden dedicarles los recompensan con regalos, que a los niños les encantan pero no es lo más educativo ni lo que ellos desearían.

 

Con la llegada de la tecnología, aparece en las familias un nuevo problema, que si se regula y dosifica no debe de serlo. Lo cierto es que no se puede renunciar a que los niños vivan ignorantes de las nuevas tecnologías, pero hay que saber educar ante este nuevo avance poniendo normas, horarios y una buena explicación de lo positivo y también lo negativo del uso de dichas tecnologías. Si queremos educar a los niños para que aprendan a desarrollar sus habilidades sociales, deben ser los padres los que den ejemplo a sus hijos. No ponerles en sus manos los aparatos para que dejen de molestarlos.

 

 

El resultado de la falta de dedicación y atención a los hijos, a largo plazo, se convierte en un problema de comportamiento no deseado. Aparecen los insultos, los reproches, las salidas de casa sin horarios, las malas compañías y muchos más problemas que ocasionan un descontrol y mal ambiente en la familia. Para evitar todas estas situaciones hay empezar a educar desde que el niño nace, en valores para que vayan desarrollando una actitud positiva ante la vida.

 

Para que haya un bien ambiente entre los miembros de la familia, la relación de los padres tiene que ser ejemplar, transmitiendo cariño y respeto. Los hijos quieren ver a sus padres felices y eso les crea seguridad. Si no hay armonía entre ellos, los hijos crecerán irresponsables, agresivos, con inseguridades y con un futuro incierto.